Vía de administración: tópica La piel también responde al cannabis.
La crema se aplica directo sobre la piel, en la zona que necesita alivio. Ahí
se absorbe y actúa sobre los receptores cannabinoides que la piel tiene de
forma natural —en las terminaciones nerviosas, los folículos y las
glándulas— sin necesidad de llegar a la sangre para cumplir su función.
Por eso el efecto queda en la zona aplicada, sin pasar a la circulación
general ni generar efecto psicoactivo. Es una forma simple de sumar el
cannabis medicinal a una rutina diaria, para dolores articulares,
contracturas y tensión muscular localizada.